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SiC | Colima | Inventario del patrimonio cultural inmaterial
La Petatera de Villa de Álvarez, Colima


Clave:
AM5-COL-1-15


Lugar de realización:

Villa de Álvarez, Colima

dirección@prodigy






Ámbito(s) por el elemento o manifestación cultural

Artes y oficios tradicionales


Comunidades, los grupos o los individuos interesados

El proceso constructivo que anualmente se realiza, para la edificación de La Petatera, es el resultado de una importante organización social y fiel reflejo del esfuerzo colectivo, lo que permite que un grupo de constructores y artesanos tradicionales originarios de Villa de Álvarez, consoliden su identidad cultural con la labor en equipo, acción recíproca y trabajo comunal, tal y como se dio en el concepto prehispánico del tequio. La Petatera de Villa de Álvarez tiene una importante presencia como símbolo de identidad, no solo en el estado sino también en la región de occidente, al poner de manifiesto su poderosa concepción plástica a través de la flexibilidad y resistencia del edificio, con una original propuesta de construcción temporal a partir de materiales regionales como los petates, otates, mecates de ixtle y de las diferentes maderas. Dicha herencia regional abarca Colima, con ramificaciones en el sur de Jalisco, como se acredita con las técnicas artesanales de la zona lagunar de donde viene el tule y se construyen cestos, sillas, equipales y petates, cuya técnica esta estrechamente relacionada con la propia Petatera y con la múltiple presencia de festividades religiosas acompañadas de toros, bailes y sones. La Petatera es una muestra de sabiduría popular, una sorprendente manifestación de síntesis de conocimientos, un testimonio histórico que decanta una tradición secular; por ello requiere protección, como la requieren los valores de nuestro patrimonio.


Lugar donde se practica

Actualmente la Plaza de toros La Petatera, se encuentra ubicada en el Municipio de Villa de Álvarez, Colima; en terrenos destinados para la festividad anual y que constan de una hectárea para la edificación de la plaza en la carretera hacia Minatitlán, frente al panteón Municipal, colindando al sur con la Colonia de los Burócratas; al oriente con la colonia Villa Providencia y al norte con la colonia La Rinconada.


Descripción de la manifestación cultural

La plaza de toros La Petatera, de Villa de Álvarez, por sus características arquitectónicas y edificatorias es un ejemplo único en el país por la sabiduría constructiva con la que se realiza, a partir de materiales y procesos regionales que tienen más de ciento cincuenta años de tradición en Colima, incorporando a la vez técnicas tradicionales aún más antiguas. Sus antecedentes constructivos tienen su origen en una profunda tradición religiosa, cuando en el siglo XVII a partir de 1658, el pueblo de Colima arruinado por los temblores decide ponerse bajo la protección de San Felipe de Jesús como santo patrón, a quien a partir de entonces, consagran cada año las fiestas religiosas y paganas entre las que se encuentran las corridas de toros. La tecnología con la que se construye la plaza de toros La Petatera es producto de una fértil herencia regional que tiene como antecedente la tradición constructiva prehispánica a partir de materiales y sistemas edificatorios propios de la zona. La Petatera es una obra construida con tecnología indígena, es el resultado de todas las épocas, porque ha evolucionado desde los tiempos en que era una palizada colocada en el centro de la ciudad de Colima, hasta su conversión en un coso con la capacidad de albergar hasta cinco mil personas. Es una obra arquitectónica inteligente, dotada de una estructura flexible, ingeniosa y eficiente para la zona sísmica; Que es un esqueleto entretejido y amarrado en perfecta armonía y provisto de gran estabilidad estructural. Que es económica y viable, con un bajo costo cíclico de construcción.Los antecedentes constructivos tienen su origen en una profunda tradición religiosa, cuando en el siglo XVII a partir de 1658, el pueblo de Colima arruinado por los temblores decide ponerse bajo la protección de San Felipe de Jesús como santo patrón, a quien a partir de entonces, consagran cada año las fiestas religiosas y paganas entre las que se encuentran las corridas de toros. La plaza de toros La Petatera, de Villa de Álvarez, por sus características arquitectónicas y edificatorias es un ejemplo único en el país por la sabiduría constructiva con la que se realiza, a partir de materiales y procesos regionales que tienen más de ciento cincuenta años de tradición en el estado de Colima, incorporando a la vez técnicas tradicionales aún más antiguas, que a continuación se describen: Está formada estructuralmente por un entramado de madera de varios tipos de los que se dan en la región y de acuerdo a las características del sistema, ya sea para absorber esfuerzos de tracción a través de polines y largueros, como para transmitir las fuerzas de compresión al terreno mediante horcones. Este sistema estructural se une entre si con cordeles y sogas de ixtle. La obra se inicia una vez que se ubica el centro del terreno y se traza el círculo que define al ruedo, el cual tiene un diámetro de sesenta metros y la superficie construida cerca de los tres mil m2. El área de graderías, construidas también en madera, tienen un área de dos mil m2, lo que permite un cupo de aproximadamente cinco mil espectadores, los cuales se encuentran cómodamente sentados y protegidos del sol por las enormes “sombras” o cubiertas también de petate. Estas graderías están divididas en 72 secciones o tablados, los cuales pertenecen a 72 concesionarios distintos que son los que almacenan, construyen y posteriormente desmantelan la estructura. El conjunto arquitectónico de la plaza de toros se complementa con la zona de corrales, construida con los mismos principios de la plaza. Las sombras representan el sistema complementario de la plaza y consisten en la cubierta que se prepara con enjaules de otate, todos con el mismo ancho pero de diferentes longitudes, las que se conocen como sombras largas y sombras cortas. Sobre estos enjaules se cosen los petates con mecate y agujas de aria. “Las faldas” son la cubierta de la plaza, las que están hechas de petate y se colocan en la parte baja de las gradas, así como en las escaleras de cada uno de las plateas. Para realizar esta obra, cada concesionario de tablado aporta cinco horcones, cinco soleras, tres latas largas, tres cortas, docena y media de tablas para platea, los asientos y los estribos, media docena de trancas para el ruedo, cuatro docenas de petates y seis sogas para amarrar. El maestro de la obra define si la condición de los materiales es aceptable o no, en caso contrario deberá proporcionarlos nuevos. El concesionario contrata a los tabladeros por una cantidad fija que incluye el montaje, la terminación, el mantenimiento durante las fiestas así como el desmontaje final, entonces recoge el material en el sitio para llevárselo a guardar el resto del año y protegerlo en algún rincón de su propia casa. La tecnología con la que se construye la plaza de toros La Petatera es producto de la herencia regional que tiene como antecedente la tradición constructiva prehispánica a partir de materiales y sistemas edificatorios propios de la zona.


Funciones sociales y culturales actuales en la sociedad que lo practica

La fiesta asociada a la construcción de La Petatera se convierte en una festividad estatal y regional, con un continuo intercambio de comercio y manifestaciones artísticas, culturales y de convivencia familiar. Es el reflejo de un trabajo comunal, es lo que le da sentido a un grupo de individuos, que a través de canciones, danzas y disfraces afianzan su identidad y orgullo culturales a través de días festivos, del trabajo y diversión en equipo, de acción recíproca como se da en el tequio, y que suelen imprimir energía a esas tradiciones de organización y manejo de trabajo, con esas costumbres que fortalecen el orgullo colectivo. En el caso de La Petatera de Villa de Álvarez, es un obra única, porque ya no quedan más plazas, su presencia simbólica le da identidad no sólo a los pobladores del lugar sino que es el reducto último no sólo del estado, sino de toda una región. Actualmente su construcción se lleva casi quince días que empiezan desde mediados de enero para tenerla lista alrededor del cinco de febrero. En el armado de la plaza se llevan cerca de quince días, en su desmantelamiento, un día después de concluir los festejos, se realiza en tres o cuatro horas. La construcción cíclica de La Petatera ha motivado distintas investigaciones formales de instituciones de educación superior del país, así como videos documentales, documentos testimoniales y tesis académicas.


Riesgos que enfrenta la manifestación cultural. Posibles medidas de salvaguardia que podrían permitir protegerla y promoverla

El riesgo que presenta esta tradición constructiva es la sustitución de los materiales tradicionales por materiales modernos, transformando el sistema constructivo original de influencia prehispánica y técnica artesanal. Las medidas de salvaguardia deberán ser la valoración de parte de los constructores concientes de las ventajas del uso de los materiales y del proceso constructivo antiguo para continuar con la tradición, apoyo diverso a quienes participan en el proceso de la obra para el mantenimiento y guardado de las piezas así como durante la instalación y desmonte de los elementos. Consolidar la integración de esta tradición en todos los ámbitos: constructivo, social, cultural, religioso, comercial, recreativo, artístico, entre otros.


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